cine_mujeres

A casi todas las mujeres que nos sentimos atraídas por otras mujeres, nos gusta tumbarnos en el sofá de casa los domingos por la tarde, enrolladas en la manta multicolor que hemos comprado en el outlet de turno en vacaciones, al lado de nuestra novia, rollito, amiga con derecho a roce, colegas, o incluso la vecina del cuarto; …preparamos un cuenco repleto de palomitas bañadas en sal que hay que bajar con un refresco burbujeante, bien frío, y que a la vez, apacigüe las posibles calenturas que nos pueda provocar la película lésbica de la que vamos a disfrutar a tope, conmovidas por las distintas aventuras y desventuras de nuestras iguales.

Normalmente elegimos esas clásicas que nos hemos descargado de internet recomendada en esos anónimos blogs de lesbianas que hay colgados por toda la red, y que casi ninguno, tienen la delicadeza, de advertirnos del daño que pueden ocasionar a quienes aún no han salido, del todo, o total, del armario, por sus desafortunadas historias.

Éstas, suelen ser verdaderas calamidades cinematográficas, cuya guionista, inspirada en una experiencia traumática o guionista varón que no tiene ni la más remota idea de cómo funcionamos las lesbianas, decidieron hacer una película de esas que, tras hora y media de suplicio, te hacen exclamar “¡ésta no va a volver a quedar conmigo ni aunque le pague.

Claro que para hacer una buena crítica a la trayectoria del cine lésbico, tienes que pasar por ello. Ahora, ¡eso sí!, hazlo siempre, después de reconocerte como una verdadera y total lesbiana, si no, podrás quedar tocada para el resto de tu vida.

A mí personalmente, las películas que más me perturban y me llegan hasta cabrear, son aquellas en las que se obstinan en sacar al típico personaje masculino que su único cometido, es intentar que las bisexuales, las lesbianas dudosas y las presuntas heterosexuales, lleguen a ver parte de su anatomía como algo esencial para una mujer. Por lo demás, siempre resultan inútiles, ineficaces, faltos de sensibilidad, machistas y yo diría que rozan la ridiculez al empeñarse en perseguir un amor imposible y que nunca va a ser correspondido en la misma magnitud que el que profesan a la protagonista principal.

Les aseguro que de entre esas antiguallas, es muy difícil encontrar a personajes donde te sientas verdaderamente reflejada, porque o bien les darías un par de bofetadas para que reaccionen, o las medicas y las internas en un psiquiátrico de por vida, …eso si no te pones a gritar como una energúmena de la vergüenza ajena que estás pasando, algo que descartas para no crearle más ansiedad a tu acompañante.

Pero, en verdad doy gracias al universo, porque hoy en día, tenemos a grandes mujeres lesbianas profesionales del cine, (directoras, guionistas, actrices, etc) que se han preocupado y ocupado de mostrar al mundo las diferentes realidades de las mujeres lesbianas, bisuexuales y presuntas héteros, sin tapujos, sin anestesia religiosa, sin censuras machistas, sin la necesidad de sacar a ridículos personajes masculinos para que la película cree expectativas, porque somos nosotras las mujeres, las únicas y verdaderas protagonistas de una auténtica relación, historia o drama, lésbico.

 ¡Viva el cine lésbico!

 

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