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Elena Fortún fue la creadora de Celia, el personaje infantil más emblemático de la literatura española, al que dedicó una serie de novelas, y ahora, 64 años después de su muerte, se ha publicado la novela de tema lésbico “Oculto sendero”, considerada su “testamento literario”.

“Oculto sendero” es “un acto de valentía no exento de miedo”, según la catedrática de Estudios Hispánicos de la Universidad de Exeter, Nuria Capdevila-Argüelles, responsable de esta edición junto a la filóloga María Jesús Fraga.

Es también la historia de una “arisca jovencita, novia a la que no le gustan nada los hombres, mala esposa, madre agitada por la incomprensión de sí misma, moderna artista emancipada después de su maternidad y, finalmente, mujer madura y sola”, advierte Capdevila-Argüelles.

“Consciente de su inversión -añade, tras, en conjunto, una triste vida marcada por un doloroso y difícil proceso de concienciación, culmina en un final abierto: un sendero oculto, una ruta invisible a los ojos de la mayoría”.

Capdevila-Argüelles sostiene en el prólogo a esta primera edición de la novela que si Fortún, en sus libros publicados, dejó un testimonio exhaustivo de una época, en su escritura más íntima, la que no dio a la imprenta y entre la que se encuentra “Oculto sendero”, exploró su lesbianismo.

“La parte más problemática de su identidad”, sobre la que “hubo rumores en vida de la autora” y que ésta “no vivió con la plenitud de algunas contemporáneas, pero sí a medias, dejando tras ella indicios”, indica.

Para la catedrática, “lo inusitado del contenido de ‘Oculto sendero’ la convierte en el testimonio clave para el estudio histórico de la sexualidad y emancipación femeninas en la España de las vanguardias”.

El rescate del original mecanografiado de “Oscuro sendero” se debió a la profesora gaditana Marisol Dorao, autora de “Los mil sueños de Elena Fortún” y quien en los años ochenta visitó en Estados Unidos a la nuera de Elena Fortún, la cual le entregó “un gran bolso de viaje lleno de papeles de su suegra”.

Entre aquellos papeles, además de cartas, artículos y cuadernos estaba el manuscrito autobiográfico “Nací de pie”, la novela sobre la Guerra Civil en Madrid “Celia en la revolución”, que permaneció inédita hasta 1987 y que ha sido reeditada por primera vez este año, y dos novelas escritas a máquina, una de ellas “Oculto sendero”.

Para Capdevila-Arguüelles, la infelicidad matrimonial de Fortún se debió también a los desajustes psicológicos de su marido y a su éxito editorial con las novelas sobre Celia, ya que, en la primera parte de su carrera literaria, su esposo le tenía prohibido escribir, de tal modo que había de hacerlo a escondidas, en el baño.

La misma Fortún, en una carta a una amiga, asegura que el haberse casado fue “un disparate”.

Capdevila-Argüelles recuerda que en las novelas de Celia apenas si hay referencias al sexo y la sexualidad y que en “Celia institutriz” el personaje casi sufre una violación, de lo que logra escaparse mordiendo al hombre que la asalta, pero que en “Oculto sendero” trata “extensivamente el tema de la agresión y la violencia sexual contra las mujeres”.

En esta novela presenta el matrimonio como “una institución esclavizadora que legitima la venta del cuerpo de la mujer al hombre”, considera “el código de honor como un ridículo sinsentido” y “el sexo como algo sucio que nada tiene que ver con el placer femenino”.

Al final de la novela, advierte la catedrática, “la protagonista proyecta su ambigüedad al futuro” vistiéndose con un traje de corte masculino y “acaba aceptando un vivir escondido y exiliado de su patria y sus orígenes, en América, mundo nuevo en el que ser artista y ser homosexual, lejos de Madrid y de una sociedad en la que los cambios de la identidad femenina no podrán cuajar para toda una generación de mujeres cogidas entre tradición y progreso”.

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