Lesbiana

Ya he dicho en varias ocasiones, que a pesar de que son muchos los mitos y estereotipos que se vierten sobre nosotras las mujeres lesbianas, no seguimos un patrón por el que nos medimos todas antes de salir del armario.
Las relaciones amorosas entre mujeres son la historia trágica peor entendida de la historia. Visto siempre desde un punto masculino o, peor aún, desde un punto de vista masculinizante de la mujer, la representación se vuelve una tendenciosa mirada definitoria de género.
Y es ahí en el género, cuando existe una mirada liberal cándida e inocente, que se escapa de cualquier tipo de prejuicios, donde queda la intacta verdad del amor. Eso es la verdaderamente importante, el amor, la amistad tan profunda y turbadora que hay entre dos mujeres lesbianas que cristaliza como un amor auténtico, absolutamente puro.
Quien no es capaz de ser objetivo manipulando esa mirada hacia juicios personales, siempre rozará el límite entre sexo y género, considerándonos como hombres ya sea en apariencia o en comportamiento.
Al confundir el sexo con el género se identifican ciertos supuestos que repercuten en una injustificada subordinación femenina, estableciendo y definiendo, desde una construcción social y cultural, las diferentes características emocionales, afectivas, intelectuales, así como los comportamientos que cada sociedad asigna como propios y naturales de mujeres y hombres.
Por eso, una pareja lésbica lleva el peso de un sin fin de mitos y estereotipos cargados de una realidad social mal interpretada y una rumorología del prejuicio a lo desconocido, acabando por generalizar y confirmar que estos clichés que nos señalan e imponen, llegan a tomar identidad propia.
He aquí algunos de esos estereotipos erróneos:
¿Quién hace de hombre y quién de mujer?; Las lesbianas quieren ser hombres. Una lesbiana nunca tendrá una relación significativa hasta que no se enamore de un hombre; Es lesbiana porque ha tenido malas relaciones con los hombres; Las lesbianas odian a los hombres; Las lesbianas son rudas y masculinas; etc…
Hay muchas más… seguro que en el día a día te encontrarás con muchas de estas “malinterpretaciones”… pero muchos de quienes las usan y las verbalizan deberían de razonar: “ser lesbiana es una elección personal, es parte del ser libre y no hay nada de “raro” en eso”.

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