Ilustración de Olivia Hardy

Un 19 de enero del año 1978 España despenalizaba el adulterio, y de no haberlo hecho yo todavía seguiría en el trullo… Aunque en realidad, nunca llegué a casarme. Gracias a Buda!

Las infieles por naturaleza, ninfómanas y multiorgásmicas para colmo de males, vivimos  la panacea de la soltería saltando de cama en cama (o sofá, baño del bar bollo, probadores de ropa del H&M, etc…), hasta que, como me dijo una vez mi amiga Olga Reixat, “alguna te va a enganchar…”

El caso más típico lésbico es el polvo que se extendió varios meses/años más… y cuando la relación se termina una se pregunta cómo llegó a ese punto… si era SÓLO una amante más!. Hacemos honor al chiste-tópico del ambiente:

–          ¿Qué se lleva un gay a la 2da cita?… Nada, porque no hay 2da cita.

–          ¿Y una lesbiana?… ¡LAS MALETAS!.

Lo ideal es ceñirse a la lista, que en mi caso consta de 3 columnas: 1- las amantes de 1 noche; 2- las amigas con derecho a tijereta y 3- las amantes consuetudinarias.

COLUMNA 1, LAS AMANTES DE 1 NOCHE.

No es literal, pero su esencia es clara: puede ser en cualquier momento del día e incluso con varios encuentros sexuales pero nunca más de 3, porque son de dejarte el cepillo de dientes.

COLUMNA 2, LAS AMIGAS CON DERECHO A TIJERETA.

Son las mejores: básicamente quedas a cenar y copas, buena charla, buen rollo… nunca pensando en despertarte haciendo dos desayunos, pero si os da el punto… lo bueno conocido es fantástico y ninguna reclama tratamiento afectivo especial.

 COLUMNA 3, LAS AMANTES CONSUETUDINARIAS.

Estas son peligrosas, ya que tener más o menos una rutina de sexo semanal puede llevarlas, intencionadamente o no, a: ponerse celosa de tus otras amantes, “exigir” exclusividad y casi sin darte cuenta descubrir un domingo que en lugar de la resaca habitual, estás viendo una peli por la tarde con ella comiendo pizza o palomitas…

 Para la sección “pareja” no hay lista, ni columna, ni chochos cantarines… cuando te enamoras organizas tu agenda para hacerte tiempo y estar con ella (aunque ¡nunca es suficiente!), absorbes cada una de sus palabras como si de una realidad universal se tratara y ya, no sólo quieres poseer a esa única persona objeto de tu adoración, sino que dejas de ser la exigente geisha del kamasutra lésbico. En definitiva, como siempre digo… la has cagado, otra vez… típica bollito mía…

No me malinterpreten, yo también lo hago, pero alguna tenía que poner sobre la mesa las contradicciones entre hacernos las liberales y caer en la más clásica “Casa de la Pradera” y pedirnos el papel de Laura Ingals.

Escrito por: María Pía

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Categorías: CMB-2011, Cuenta-Les, Enero

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