Este mes he pensado que podríamos conocer algo de una escritora más o menos cercana a nuestra época actual: Susan Sontag; una estadounidense nacida en Nueva York en 1933, que aparte de su profesión como escritora y directora de cine, fue muy conocida por su relación con la fotógrafa Annie Leibovitz, famosa por fotografiar a John Lennon desnudo abrazado a Yoko Ono en la revista Rolling Stone. La relación duró 15 años.
Susan Sontag es una de las escritoras más representativas de su país.

Se graduó a los dieciocho años de la carrera de Filosofía y Letras, en la Universidad de Chicago.
A los 17 años se casó con Philip Rieff, un profesor de sociología mayor que ella once años. Se divorció de él en 1950.

En 1963 escribió su primera novela, El benefactor. Este libro le abrió las puertas de varias publicaciones neoyorquinas: durante los años sesenta, escribió con frecuencia para Harper’s y The New York Review of Books, entre otras, pero sobre todo fue una especie de colaboradora de planta de The Partisan Review.

Era el momento. No podía ser más propicio: la estadounidense  había comprendido la importancia cultural de los años sesenta; los lectores buscaban firmas capaces de interpretar lo que estaba ocurriendo. Sontag fue una de las voces más autorizadas, pues exploraba la distancia que hay entre la realidad humana, cultural, artística y nuestra interpretación de esa realidad. En el 1968 apareció el libro que reunió esos ensayos, Contra la interpretación, que se convirtió inmediatamente en una de las  “banderas” de su generación.

Sontag ha motivado debates de altura e improperios descarnados acerca de su obra, pero sobre todo acerca de su persona. En Estados Unidos, el hecho de que un novelista intervenga en política, interior o internacional, no es bien recibido.

Sontag visitó países en guerra; ha fustigado a los gobiernos estadounidenses con tanta dedicación como ferocidad; asumió el papel de portavoz del intelectual comprometido. Desde su posición de neoyorquina arquetípica, ha ido por el mundo representando una ética del intelectual contemporáneo que no es frecuente, y la ha acompañado con textos de calidad constante y de naturaleza siempre argumentada

Vamos, que fue una guerrea defensora de la realidad, haciendo llegar al espectador, cualquier tipo de suceso en el que el país, estuviera metido o involucrado, tanto indirecta como directamente.

Pero su verdadera felicidad llego con el amor, una relación que, como ya dije antes, duró, 15 años, una relación que era un secreto a voces, básicamente, ella nunca lo había ocultado, de hecho dicen los rumores que uno de sus hijos, David, había hecho una donación de semen para que Annie Leibowitz pudiera quedar embarazada. Cierto o no, la fotógrafa dio a luz a una niña.

Desgraciadamente, en toda historia hay dolor, pero el de la escritora surgió desde sus órganos: Sontag padeció distintos tipos de cáncer (de pulmón, de útero y de sangre) durante treinta años.

El sufrimiento paró el 28 de diciembre de 2004 a consecuencia de la leucemia, que la llevó a descansar en paz.

Reseña de Jéssica Marrero.

Be Sociable, Share!
Categorías: CMB-2011, ELLas, Julio, MemorabLes

Deja un comentario