Herido diario:

Anoche soñé con ella.

Soñé que volvía sin avisarme. No me molestaba, sólo verla borra todo lo demás.

Soñé que me daba un pico juguetón. Y yo, sí y no, lo esquivaba porque tengo novia…; pero lo quería.

Soñé que la recordaba cuando fuimos al teatro. Ella me decía “a veces sacan a alguien”. Yo la miraba paralizada y se reía, diciéndome que era broma.

Soñé que, por fin, dejaba de ser una niña para ser una mujer, hablándole a la cara.

Soñé que la acompañaba al garaje a por el coche y me confesaba haberse vuelto a enganchar al tabaco; fumaba cada dos horas.

Soñé que, en el garaje, entonces la besaba yo, me decía que lo había hecho mal, y daba media vuelta con intención de irse. Le preguntaba “¿quieres que lo haga bien?” Agarraba su mano y la traía de vuelta. La besaba de nuevo, sin miedo en la lengua.

Soñé que me sonreía y yo era feliz por sentirla otra vez.

Herido diario, soñé que me encantaría hacer el amor con ella, en el coche mismo; pero que tampoco me corría prisa si no le apetecía.

Soñé que comprendía que no hay en el mundo una mujer más maravillosa que ella.

Soñé con su tacto junto a mí, y me acordaba de mi novia. Porque su tacto no es el de ella. Porque su manera de besar no me pone igual que la de ella. Porque no es “ella”, al fin y al cabo.

Soñé con que no necesitara soñarla más.

Qué pena me ha dado despertar y ver que la mujer de mi cama no era ella. Ahora sufro insomnio por su culpa. Por una mujer que, como cruel casualidad, me hace soñar.

Ha sido maravilloso volver a estar con ella, aunque sólo haya sido en sueños. ©

Para mi musa confusa.

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