SECRETOS CON AROMA DE ANGEL

por Inma GuePer

 

Quiero recordar y aún recuerdo

como se perdía en mi pensamiento

su mirada dulce, viva e inquieta

acostumbrada sólo a soñar siluetas

y siempre lejos de conmemorar

su deseado encuentro

atrapada tras esa araña

sin vida alguna, muerta.

 

Se alejaba ya el otoño,

quizás fuese el toque de alegría

que hizo revivir a mi osadía

y descubriendo ante su mirada

un bienaventurado retoño,

habiendo un brillo sin decoro

quise llevar hasta el fin mi profecía.

 

No pudo haber habido

tan hermosa noche como aquella

en la que tu brillo puso en duda

a la luna por bella

tras el breve roce improvisado

de nuestras manos esperado

para ser partícipe de mi osadía tú,

en ese entonces ella.

 

Sí,

yo si recuerdo

el vibrar de tu voz

el sonoro festejo

de aquel carnaval

el danzar de tu cuerpo

siguiendo el compás

aceptando mis ruegos,

orgullosa sin más

afirmando un supuesto

en el que puse mi honor.

 

No habiendo día sin lloro

ni noche sin llanto

dirigí mi destino

a capa y espada

a través de tu risa

la más deseada

hacia esa odisea

que vive en tu alma

a través de ese sueño

que ofrece tu encanto

hacia un sí,

hacia un tal vez

hacia un mañana,

hacia tu querer.

 

Abrióse de nuevo

 una brecha de amor

candente esperanza,

ligero calor

que aviva la sangre

de dulce pasión

dejando entre rimas y nubes

a mi corazón

por un sí,

por un tal vez

por un mañana,

por tu querer.

 

Con mucha sutileza

segura de mi talante

acaricié con una sonrisa

su anhelo deseo

abrazando en palabras

cual más elegante

y daté nuestra cita

con un largo paseo.

 

Pasaron tres días

de tal buen evento

contando las horas

se espera el momento.

 

¡Soy feliz,

sigo desgraciada

soy cenicienta con toque de hada:

soy infeliz,

o al fin afortunada

eso depende de ese “no sé” de mi amada!

que lo mida la esperanza

que sin fe yo aún la siento

que lo midan mis dos alas

que no engañan ya ni al viento.

 

Ya llega,

ya la diviso

deprisa me acerco

no sé si me ha visto.

Ya llego,

ya lo acaricio

a ese ángel divino

que alumbra el destino

que ahuyenta a los ogros

que acechan felinos

que adorna con flores hermoso camino

que intenta que olvides,

que sueñes,

que crees un principio.

 

Mis ojos desnudos

la besan al verla

mis labios celosos

no dudan tenerla

mis manos dormidas

dibujan en sueño su esbelta silueta.

 

Sus ojos no mienten

es a mí a quien besan

sus labios no tiemblan,

no dudan, no secan

sus manos no duermen

seguro que pecan…

 

Quiero recordar y aún recuerdo

como se han quedado

en mi pensamiento

su mirada fiel,

el sabor de sus labios,

el roce de su piel,

el olor en el que me sumerjo

el que me pierde

cuando yo pienso

que ya sé lo que es amor

porque te quiero.

 

Firmado:  El Ángel.

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