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Escribir, no es tarea fácil. El problema radica en que, cuando comienzas, deseas encontrar palabras mágicas que te ayuden a escribir esas ideas originales e interesantes que enganchen a quienes te leen.

Desde mi limitada experiencia, lo primero, es encontrar un tema que te inspire, que controles muy bien para transformarlo en una buena historia, o mejor, el reflejo de tus pensamientos reales o imaginados.

Particularmente a mí, me inspiran las dos discutidas caras de mi orientación sexual.  Una, positiva: “el orgullo que siento al ser lesbiana; de querer normalizar y reivindicar mi elección sexual”. La otra, negativa: “sentirme ciudadana de segunda, discriminada, insultada y arrinconada”.

Como bien dijo Adrienne Rich:

 Para nosotras el proceso de nombrar y definir no es un juego intelectual, sino una captación de nuestra experiencia y una llave para la acción. La palabra lesbiana debe ser confirmada porque descartarla es colaborar con el silencio y la mentira acerca de nuestra existencia misma, es hacernos caer en el juego de la clandestinidad y volver de nuevo a la creación de lo inefable”.

 Saberme lesbiana y poder compartirlo, es comenzar mi propia conquista de libertad. Este blog, y siempre CON MANO DE BOLLO, pretende ser ese espacio conquistado, donde la verdad de mi palabra y la sutileza de mis sentimientos, me rescaten de la clandestinidad.

 Dicen mis amigas, que mi propia historia y vivencias, dan mucho de sí. Es ahí donde me transporto cuando escribo. Claro, que siempre con pequeñas dósis de imaginación, y en ocasiones, transito por un mundo inexistente donde estoy presente como observadora y partícipe.

Concentrada en las necesidades de mi universo, absorbo con avidez la realidad y experiencias que se me presentan, tomando conciencia con el más allá de una fantasía o realidad que solamente yo soy capaz de ver.

Como lesbiana, busco una cultura donde identificarme, ya que la cultura ni es privilegio de nadie, ni se crea sola. Necesita de un grupo social, o un modo de vida que le de esencia.

Las lesbianas, tenemos nuestra forma de representarnos a nosotras mismas y el mundo en el que vivimos. Eso hace que exploremos, construyamos y formemos parte, en mayor o menor medida, de todos los campos artísticos y culturales.

Ese mundo explorado, construido y compartido, es nuestra cultura lésbica; con más o menos referentes que nos representan y nos dan cabida ante la sociedad, pero siempre facilitándonos un espacio indestructible para encontrarnos, para favorecer la visibilidad, y sobre todo, para hacer historia.

Las lesbianas existimos. Hemos creado nuestra propia identidad lésbica en el mundo del arte: en el cine, en la fotografía, en la literatura, en la música, en la pintura, etc.

Tomamos conciencia de nuestra corta historia. Y es por eso, que las nuevas generaciones, tomamos el testigo de todas esas mujeres lesbianas que nos precedieron para conmemorar su esfuerzo, su valentía y su talento.

Tanto el lesbianismo como la cultura, son el punto de partida de “con mano de bollo”, así que acompáñenme en este viaje placentero porque la historia, ni se escribe, ni se entiende a solas…, nosotras la escribimos y necesita de todas.

Si has llegado hasta aquí, es porque te interesa o por lo menos sientes curiosidad, por el objetivo que me he trazado de contribuir con ilusión a visibilizar, descubrir y sentir respeto por nuestro mundo lésbico, contando mi propia historia.

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Un comentario.

  1. Jessica dice:

    Que bueno encontrar personas que escriben y hablan con la misma pasion que yo siento. Nuestro afan por ser escuchadas y por tener un lugar equitativo en este mundo tan safado. Personas como tu que rescatan el ser mas profundo del genero me inspiran a seguir por este camino maltrecho pero constante. 😉 Algun dia tendre la oportunidad de tomarme un rico cafe colombiano y disfrutar de una charla, larga y tendida … y .. Que viva el Genero !!!

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