“Vivo con una chica”, “me voy de vacaciones con una amiga” o “tengo pareja”, eufemismos utilizados por mujeres lesbianas para no decir la palabra novia. “Siempre me indicaban que no era necesario mostrarlo tanto, que podía traer problemas”, confiesa Miriam Couzeiro, de la Asociación 7 Cores.

Denuncian sufrir una doble discriminación: por ser mujer y por su orientación sexual. “Hay chicas que son profesoras y se han tenido que meter otra vez dentro del armario. Es triste”, asegura Inma García, de la Asociación DeFrente.

Una revista recoge las experiencias de 20 mujeres lesbianas, historias en muchos casos que animan a la esperanza. “A una chica de Galicia la deseradaron y su padre le retiró el saludo durante 20 años, pero a los 20 años le pidió perdón”, señala María Santoyo, de la revista ‘Isla Ignorada’.

En 2016, el 13% de las agresiones por LGTBIfobia fueron a mujeres lesbianas, cuesta denunciar. “Yo he denunciado dos veces, son reacciones como gente que se cambia de sitio en el metro, gente que te escupe”, afirma Elena Longares, del Observatorio Catalán contra la LGTBIfobia.

La solución para muchas: que haya más referentes en el mundo de la cultura, el deporte o la política. “Quienes tenemos esa relevancia social, tenemos que dar el paso y mostrarnos públicamente porque yo creo que ayudamos a normalizar”, explica Ángeles Álvarez, diputada del PSOE en el Congreso. El objetivo es allanar el camino a otras mujeres.

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