“…no puedes deshacerte de Mercedes tan tranquilamente -ha tenido a dos de las mujeres más importantes de EE.UU.: Greta Garbo y Marlene Dietrich.”

De padre cubano y madre española nació, en Nueva York, Mercedes Acosta, descendiente de los Duques de Alba, por parte de madre.

Mujer artista hasta la médula, se casó con Abram Poole, pintor con renombre… pero estos al paso de los años se dieron cuenta que su vida en pareja no funcionaba porque ambos eran homosexuales, y en 1935 se divorciaron.

Mujer que tuvo un sin fin de aventuras con féminas famosas como: Greta Garbo, Marlene Dietrich, Alla Nazimova, Eva Le Gallienne, Isadora Duncan, Katherine Cornell, Maude  Adams, Ona Munson (“Belle Watling” en la película Lo que el viento se llevó, Adele Astraire, y otras.

Mercedes  Acosta, como he nombrado antes, mostraba preferencia por las actrices y  escritoras. Podían ser jóvenes promesas o viejas glorias.

Mujer con una personalidad arrolladora, celosa y posesiva; una mujer que nunca ocultó sus preferencias sexuales. Los que la conocieron como Gertrude Stein,  decían que era casi imposible deshacerse de ella ya que había tenido a dos de las mujeres más importantes de Estados Unidos: Greta Garbo y Marlene Dietrich.

Mercedes de Acosta incursionó como diseñadora en el mundo de la moda; publicó varios poemarios y alguna que otra novela, escribió para el cine y para el teatro. La fama literaria y artística y el éxito económico les fueron siempre esquivos. Triunfó en su vida privada. Se vanagloriaba de poder arrebatarle la mujer a cualquier hombre. Y lo conseguía. Era un don Juan a la inversa.

El romance que más marcó a la artista fue su idilio con Grata Garbo, la mujer solitaria. De Acosta, cuenta en su libro como fue  todo desde el primer momento que vio a la actriz sueca: -“desde que la vi por primera vez en el vestíbulo de un hotel de Constantinopla, sentí que aquella mujer, de mirada distante y cuerpo de diosa, tenía que formar parte de mi vida”-. Mercedes no sabía quién era a ciencia cierta. La vio tan distinguida que la tomó por una princesa rusa exiliada, pero el recepcionista del establecimiento le aclaró que se trataba de una actriz sueca. Días después se reencontraron en la calle y Mercedes volvió a sentirse turbada por aquellos ojos y no tuvo valor para abordarla: -“Me pesó tener que dejar Constantinopla sin haberle hablado, pero a veces el destino es más amable de lo que pensamos o quizás es que no podemos escapar a nuestro destino”-.

En 1931, recién llegada a Hollywood para iniciar su trabajo como guionista de cine. La actriz ucraniana Salka Viertel, insistió para que la sueca la conociera y terminó presentándolas. -“Cuando nos dimos la mano y me sonrió, sentí que la había conocido toda mi vida; de hecho, en muchas encarnaciones previas”-.

 La presentación fue suficiente para que Mercedes tuviera un detalle con la Garbo. La actriz hizo un comentario sobre el hermoso brazalete que lucía la escritora. Mercedes no demoró su respuesta. Se lo sacó y lo extendió a la Garbo. Le dijo: -“Lo compré en Berlín para ti”-. Detalle que uniría a ambas mujeres durante tres décadas.

Esta historia tan emocionante la publicó en sus memorias en 1960 “Aquí yace el corazón”. Un libro apoyado en hechos, que tuvo como consecuencia que muchas famosas, deseosas de mantener en secreto sus preferencias sexuales, le retiraran la amistad.

La Garbo le dijo con todas sus letras que no quería volver a hablarle nunca. No faltaron los que acusaron a la autora de mentirosa y se comentó que había inventado esas historias para conseguir la fama. Los especialistas, sin embargo, no comparten esas opiniones pues muchos de los textos narrados se confirman en cartas privadas y no pocos de ellos fueron en su momento la comidilla de todos en Hollywood, si bien las productoras cinematográficas evitaron que llegaran a la prensa para no perjudicar la reputación y la carrera de actores y actrices. Solo de Greta Garbo, Mercedes de Acosta donó a un museo de Filadelfia unas 55 cartas, con la exigencia de que no se publicaran hasta pasados diez años de la muerte de la actriz.

Vivió separada de muchos de sus amigos y en dificultades financieras crecientes. De Acosta murió a los 75 años relativamente, pobre y olvidada.

Reseña de Jéssica Marrero.

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Categorías: CMB-2011, ELLas, Mayo, MemorabLes

Un comentario.

  1. Augusto dice:

    Amo a Greta Garbo y todo lo que se le acercara de cualquier manera me interesa. Leí hace muchos años que ambas rescataron joyas de la Garbo del banco en el crack del ´29 a fuerza de pistola (Garbo y Mercedes) y huyeron a México. No sé si es verdad
    Leí la biografía de Garbo y vi sus películas hasta la actualidad…

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