¿Qué más da el género o el sexo?

 Somos Almas vivas, que aman y respiran.

Sirenas enamoradas de sirenas, que buscan habitar en el mar del bienestar.

Somos ésas que apenas murmuran, pues en silencio se ocultan,

por miedo al  rechazo, por no llevarse codazos.

Somos muchas, las que semiescondidas convivimos en sociedad y callamos sin maldad la verdad de nuestras vidas.

 Y así danzamos sigilosas entre banderas de colores, al son de otros mares, que nos puedan comprender y nos exhibimos en lugares, donde la libertad es nuestra mayor arma de ser y expresar. Lugares donde nadie nos juzga por amar, donde nadie nos observa con extrañeza o pudor.

 Nos critican por aislarnos, por escondernos, por potenciar nuestro propio gueto, pero es evidente, que es una elección y ha sido por puro instinto de supervivencia y protección.

 Con el paso de los años, nos vamos abriendo, porque una vez nos aceptamos como somos, nos sentimos capaces de acercarnos y confiarnos a nuestros seres queridos.

Y nos entusiasmamos con el éxito de ese paso, creyendo que ya podremos ser libres en cualquier entorno, pero en cierta medida, nos equivocamos.

 Nos enfrentamos día a día a entornos conservadores en nuestro trabajo, donde aprendemos a  hablar “sin género”, donde no nos inventamos novios, pero sólo hablamos de “parejas”, de “exparejas”, de “alguien” que es “persona” pero no tiene sexo.  Centros de trabajo en los que convivimos muchas horas con compañeras y compañeros y  en los que la discreción se ha tenido que convertir en nuestra mayor fortaleza y cualidad fundamental de nuestro carácter.

 Y así esquivamos la verdad, evidenciando en nuestro escondite toda nuestra realidad oculta. La gente sabe, la gente habla y murmura a nuestras espaldas, la gente no pregunta abiertamente, no sé por qué, ¿será porque con nuestra franqueza, quizás perderían ese banal entretenimiento, que les regala la duda y que enriquece sus vidas estables, corrientes y aparentemente perfectas, vidas, en definitiva, de lo más tradicionales, pero que probablemente también oculten algo carente de “género” ni “sexo”?

 Al final somos todas y todos similares, vivimos y nos relacionamos con personas, reímos y lloramos, tenemos nuestras virtudes y defectos, nuestros problemas y alegrías, y resulta que amamos a muchas personas,  parejas y no parejas, ¿qué más da el género o el sexo?

Escrito por: Anaes

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Categorías: CMB-2010, Cuenta-Les, Enero

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