lesbiana en el cielo

Por muchos estudios que se realicen para averiguar cual es el origen de nuestra orientación sexual, yo tengo muy claro que nací lesbiana. Quizás no fuera consciente desde muy pequeña, pero a medida que crecía, lo tenía más vivo, más patente. Era algo innato en mí, que se había instalado en todo mi cuerpo y mente, en forma de pensamiento, de credo, de expresión; … mi razón de ser.

Nunca hice nada diferente del resto de niñas, por lo que no entendía como la gente pensaba que algo extravagante y enfermizo ocurría dentro de mí. Ni siquiera recuerdo algún hecho traumático que pudiera obligarme a sentir de aquella manera; …y a medida que pasaban los años, a pesar que no me esforzaba para disimularlo, lo empecé a vivir (visto desde los demás) como pecado, algo retorcido, algo que no se podía mencionar.

Para mí, era lo más normal del mundo, algo inherente a mis entrañas, a mis cinco sentidos, a mis órganos vitales, a mi piel, a mi cerebro, algo que si hubiese querido expulsar tendría que arrancarme la piel a tiras, mutilar mis sentidos, triturar mi cerebro o descuartizarme en tantos pedazos como rechazos recibiría durante toda mi vida.

Eso te hace dudar de tu existencia, inflexible con la comprensión humana, aterrorizada con las represalias irracionales, insolente con el pensamiento ajeno, hasta que te das cuenta que no eres tu, sino el miedo que provoca la diversidad y la ignorancia a lo desconocido.
Y créanme, frente a estos dos males, sólo caben la educación, la visibilidad y la normalización. “Sí, si, eso que se reivindica todos los 28 de junio y que muchas no quieren entender como tal”.

Aquí en la tierra es donde hay que educar a los/as demás en la tolerancia, en la igualdad, en la libertad individual, en el respeto a la normal convivencia, en todo aquello que ofrezca un rechazo por sentir a alguien diferente.

Pero eso sí, aquí, en la tierra, y no en un altar cuando vaya de camino al cielo alabando otras proezas que he hecho en esta vida sin mencionar lo más importante que me ha definido, porque fui, soy y seré lesbiana aquí en la tierra como en el cielo.

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