Melissa Benoist estaba en Washington manifestándose por los derechos de las mujeres y las minorías en Estados Unidos ahora que Donald Trump, un clarísimo ejemplo de machismo, ha entrado en la Casa Blanca. Como protagonista de Supergirl, la mayor heroína de la televisión, su participación no pasó desapercibida (y tampoco quiso que pasase desapercibida).

Pero Supergirl, que se emitió en Antena 3 en verano y que ahora está emitiendo su segunda temporada en HBO, no necesariamente es una serie admirada por el feminismo. Algunos medios critican su feminismo mientras otros la consideran rancia por no conseguir ir más allá, por no ser transgresora. ¿Pero qué pone exactamente sobre la mesa?

Algo más que la prima de Superman

Helen Slater fue Supergirl en 1984.
Helen Slater fue Supergirl en 1984. (Artistry Ltd)

Kara Zor-El, que había nacido en 1958, siempre había tenido problemas para emanciparse de la sombra de su primo Superman, tanto porque había nacido como consecuencia de su éxito como porque no tenía pasajes tan admirados (muchos fans argumentan que su mejor número sería el que incluía su muerte) y porque en cine tampoco podría repetir el éxito de las películas de Superman (la película con Helen Slater de 1984 fue un fracaso comercial y de crítica).

Pero la ventaja de este Supergirl de Ali Adler y Greg Berlanti, también creador de Arrow, The Flash y Legends of tomorrow, es que no surge como spin-off de Superman. El espectador conoce la historia de su primo pero en el universo televisivo de DC Comics no tiene presencia hasta que le invitan en el arranque de la segunda temporada. Supergirl, en este aspecto, se independiza por primera vez.

¿Patriarcado? No, gracias

Los guionistas ofrecen a Kara referentes femeninos fuertes

Algo que sí se esfuerza en crear Supergirl es un universo donde Kara Zor-El tiene modelos en clave femenina de la misma forma que espera que las niñas que vean la serie se sientan inspiradas por la superheroína. Quiere ayudar el mundo siguiendo el ejemplo de su primo pero también imitando las mujeres fuertes que habitan en su vida.

Sus referentes más inmediatos, de hecho, son su hermana Alex (Chyler Leigh) que trabaja para el DEO, el departamento de operaciones extra-normales, su madre adoptiva que prácticamente tuvo que criarlas solas y sobre todo Cat Grant, su jefa y fundadora de un imperio de los medios de comunicación. En Supergirl se dejan entrever signos del patriarcado en conversaciones pero los guionistas predican con el ejemplo, ofreciendo un mundo con referentes femeninos fuertes.

¿Test de Bechdel? ¡Superado!

El test de Bechdel es ese examen un poquito desfasado que en un momento se planteó como fórmula para comprobar si una obra audiovisual es machista o no. Consiste en fijarse en el número de personajes femeninos, si estos personajes hablan entre sí, y si consiguen hablar de algo que no tenga que ver con los hombres.

Es mejor considerar este test como algo anecdótico porque hay obras que no pueden supeditarse a este esquema por cuestiones argumentales. Pero siempre es buena señal cuando una ficción lo supera con creces. Entre Kara Zor-El, Cat Grant, Alex Danvers, la madre y ahora también Maggie Sawyer y Lena Luthor, tenemos conversaciones de sobras para pasar el examen y encima sacar un sobresaliente.

¿Dependencia de los hombres? Venga ya…

Zara Zor-El se convertía en una mujer insegura cada vez que aparecía James Olsen en pantalla

Lo que sí es cierto es que Kara Zor-El es una chica que pierde los papeles y titubea cada vez que tiene delante un hombre que la intimida (sexualmente). Es el caso de James Olsen (Mehcad Brooks), que convierte a Kara en una mujer insegura cada vez que aparece en pantalla.

Esta faceta sentimental y romántica de Supergirl, cómo no, despierta ciertas críticas. ¿Por qué esta dependencia romántica? ¿Y por qué Kara siempre suele necesitar la ayuda de sus amigos y amigas para superar los obstáculos? ¿Es que Supergirl es más débil que Superman y que otros superhéroes de DC Comics?

Las cuatro series del crossover: Arrow, The Flash, Supergirl y Legends of tomorrow.

Las cuatro series del crossover: Arrow, The Flash, Supergirl y Legends of tomorrow. (WB)

Pero estos argumentos no se aguantan en el amplio universo televisivo de DC Comics donde tenemos casos como Barry Allen, que está profundamente enamorado de Iris West en The Flash y es la mejor versión de si mismo cuando se deja ayudar por sus compañeros, o un Oliver Queen, que tiene su principal conflicto y punto débil en el hecho que no se deja ayudar por sus seres queridos.

Además, el crossover entre las cuatro series de DC Comics sirvió para dejar un punto muy claro: Kara es la superheroína más fuerte de los que conocemos hasta el momento, por lo menos en comparación con The Flash, Arrow y los integrantes de The legends of tomorrow.

El problema no es que tuviera tramas románticas sino que funcionasen tan mal

El problema no es que tuviera tramas románticas sino que funcionasen tan mal y que Mehcad Brooks y Melissa Benoist tuvieran tan poca química. Si te metes en un terreno propio de la comedia romántica, mejor que salten chispas. Y los hombres que se enamoran de Kara, además, siempre son conscientes de su increíble fuerza.

¿Un feminismo anticuado? Puede ser

Cuando Berlanti y Adler escribieron esta serie para el canal estadounidense CBS (aunque ahora se haya trasladado a The CW para la segunda temporada), tenían en su condición de mujer uno de los principales activos. Se diferenciaba rápidamente de otras ofertas que se emiten en abierto y, además, explotando una mitología muy conocida por los espectadores (la historia de Krypton, los poderes y puntos débiles de la superheroína).

La feminidad de Supergirl era el principal ‘selling point’ de la serie

Este principal selling point también hizo de Supergirl una serie muy obvia. Sólo hay que ver todos los comentarios en clave feminista. Por ejemplo, cuando Wynn intenta convencerla para que vista un uniforme extraordinariamente sexy o, por ejemplo, cuando discute con Cat Grant por qué Supergirl es tan válido como Superwoman:

”And what do you think is so bad about “Girl”? Huh? I’m a girl. And your boss, and powerful, and rich, and hot and smart. So if you perceive “Supergirl” as anything less than excellent, isn’t the real problem you?”

Cat es una fábrica de one-liners, que conste.
Cat es una fábrica de one-liners, que conste. (CBS)

En esta misma línea nos encontramos una joya de diálogo donde Cat Grant advierte a Kara que las mujeres son analizadas con un rasero muy distinto del de los hombres y le aconseja que nunca pierda los estribos delante de un hombre. ¿El motivo? Si un hombre se desahoga, está imponiéndose. Si una mujer grita sus injusticias, es una histérica.

Pero estos diálogos en clave inequívocamente feminista pierden fuerza cuando los guionistas no consiguen enraizar estos conflictos en las tramas como sí hacía Jessica Jones, que raras veces hablaba sobre ser mujer pero conseguía discutir sobre el maltrato, la violación, el consentimiento y el derecho a elegir sólo en su primera temporada.

Se concibió en un canal como CBS, que tiene un perfil de espectador que espera que le den las tramas bien masticadas

Este también es uno de los problemas de concebir una serie para un canal como CBS, que tiene un perfil de espectador que espera que le den todos los contenidos bien masticados salvo por alguna excepción (The good wife fue durante siete temporadas la serie más sutil y con más capas de lectura de toda su programación, seguida por la comedia Mom y su retrato del alcoholismo).

¿Es feminista, entonces?

Sin embargo, tampoco invalidaría las pretensiones de Supergirl solamente porque sean evidentes y porque tengan una visión muy blanca y básica del feminismo. Nunca viene mal una heroína apta para todos los públicos y que hable al público infantil y juvenil sin tener que recurrir al título de princesa de los clásicos Disney.

Melissa Benoist en una imagen de 'Supergirl'.
Melissa Benoist en una imagen de ‘Supergirl’. (CBS)

En un contexto donde Star Wars ahora fabrica referentes femeninos uno detrás de otro (sin deletrear el feminismo) y donde Katniss de Los juegos del hambre consiguió borrar un poquito el temible mensaje sumiso de la saga Crepúsculo, Supergirl no es tan transgresora como podría ser o como le gustaría ser. Palidece, por ejemplo, al lado de las chicas de Sweet Vicious, que ni tienen superpoderes, y la apocalíptica The 100.

Pero, bueno, los artífices de Supergirl tampoco es que sean conocidos por dotar sus obras de múltiples capas de lectura (The Flash lleva tres temporadas discutiéndose con villanos que alardean de ser más rápidos que él y Arrow también se repite más que el ajo), y les queda trabajo por hacer.

Los artífices de ‘Supergirl’ no son conocidos por dotar sus obras de múltiples capas de lectura

El mejor triunfo de Supergirl, de hecho, sería que fuera una serie indudablemente buena o un producto de entretenimiento infalible para que así su mensaje calase con algo más de legitimidad y, mientras que la segunda temporada está siendo una grata sorpresa, le queda mucho camino por recorrer.

Las hermanas Danvers están muy adorables.
Las hermanas Danvers están muy adorables. (CW)
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Categorías: CMB-2017, Crónicas, Feminismo, Mujer

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