Josdie

La gente negra no es la única que ha sido ignorada por la industria del cine, solían ser las mujeres y desde luego los gais hasta el día de hoy. Ningún actor abiertamente gay ha ganado nunca un Óscar.

Ian Mc Kellen

Con estas palabras, el actor Ian Mc Kellen, cuya homosexualidad él mismo hizo pública, denunciaba recientemente la falta de diversidad en la concesión  de la dorada estatuilla. Mc Kellen estuvo nominado al Oscar dos veces, por “Dioses y Monstruos” (Gods and Monster) y “El señor de los anillos: La Comunidad del Anillo” (The Lord of the rings: The Fellowship of the ring), sin que haya sido galardonado nunca con este premio.

Sin embargo, actores heterosexuales sí han recibido un Óscar por interpretar personajes homosexuales, tal es el caso de Tom Hanks, que obtuvo el premio gracias a su papel de abogado gay en Filadelfia,  y de Sean Penn, ganador de un Oscar por interpretar, en la película Milk, a  Harvey Milk, activista gay que luchó  por los derechos civiles del colectivo LGTB. Esta denuncia de exclusión hacia los actores y actrices LGTB en la concesión del Óscar llega, paradójicamente, el año en el que dos cintas que tratan abiertamente la diversidad sexual y de género, Carol yLa Chica Danesa (Danish Girl) que cuentan con varias nominaciones a estos premios .

En los inicios del cine, la homosexualidad estaba únicamente representada por personajes ridículos cuya función era divertir al público. El homosexual en el celuloide no podía existir, tampoco la lesbiana, porque el cine debía enseñar qué era ser un hombre y qué era  ser una mujer. La censura se encargaba de ocultar la homosexualidad y el lesbianismo en las películas y Hollywood aprendió a mostrar la homosexualidad y el lesbianismo entre líneas. Cintas como “Ben Hur”, “Rebelde sin Causa” (Rebel without a cause) o “Rebeca” son un buen ejemplo de cómo abordar la diversidad sexual en el cine a través de los subtextos. Los gais y las lesbianas aparecían indirectamente en el cine porque era indirectamente como debían vivir.  La cinematografía describía a los personajes LGTB como seres amargados, retorcidos y enfermos destinados a la marginación y el suicidio. Tal es el caso, por ejemplo, de La Calumnia (The Childrend´s Hour), en esta cinta, Martha (Shirley Mac Laine) acaba suicidándose por los remordimientos que le causa el deseo que le inspira su compañera de trabajo Karen ( Audrey Hepburn).

Ni que decir tiene, lo que debía sentir el público LGTB al ver en la gran pantalla una imagen tan torcida, turbia y distorsionada de su propia  afectividad y  de  su sexualidad . En este contexto, los actores y actrices LGTB debían mantener un absoluto secreto sobre su orientación sexual si querían seguir trabajando en Hollywood.

Actualmente, la visibilidad avanza poco a poco en el séptimo arte. Las películas de temática LGTB ya no son solo dramas con un final terrible, sino que en estas cintas, hay espacio para otros géneros. Comedias como El banquete de bodas (The Wedding Banquet) o el thriller El Círculo Íntimo (The Monkey´s Mask), son solo un pequeño ejemplo de que hay muchas formas de mostrar la diversidad sexual y de género en el cine.

Personas importantes de la industria del celuloide han decidido a dar un paso al frente y hablar abiertamente de su orientación sexual. Jodie Foster, una de las mujeres más influyentes de Hollywood, aprovechó un acto en el que se reconocía su labor profesional para agradecer a “su bella Cindy” los años que habían compartido juntas. No hace mucho, la joven actriz Ellen Page, decidió hacer pública su orientación sexual con estas palabras:

“Estoy aquí en el día de hoy porque soy lesbiana y porque a lo mejor puedo ayudar a otras personas a tenerlo un poquito más fácil o al menos a sentirse más cómodos”.

En España aún queda camino por andar en lo que a la visibilidad de la gente LGTB del cine respecta. Cada año, en la entrega de los premios Goya, los premiados y las premiadas dedican el galardón a sus parejas y muchas veces éstas no tienen nombre. No conviene  nombrar, porque nombrar implica una visibilidad que no se desea. Es bastante improbable, que entre todas las personas premiadas, solo en contadas ocasiones, haya alguna LGTB. Muy criticada fue Elena Anaya cuando, al recoger su Goya a la mejor actriz, dedicó el premio a “su amor” obviando el nombre de la directora de cine Beatríz Sanchís, su pareja en aquel momento.

En esta última edición, Paco Rodríguez que recibió el premio al Mejor Maquillaje y Peluquería por ‘Nadie quiere la noche’ se lo dedicó a su marido con la más absoluta normalidad.

El cine es un medio muy poderoso para  transmitir ideas y mensajes, es capaz de  crear un imaginario colectivo sobre muchos temas- también sobre la diversidad sexual y de género- por eso es muy  importante que el celuloide no oculte la realidad LGTB y la haga visible.

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