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A la deportista argentina Valentina Kogan, le diagnosticaron diabetes a los 10 años, pero jamás pensó en abandonar el deporte. A los 15 años, decidió que sería vegetariana, lo que alertó a sus entrenadores de handball (balonmano), pero con el tiempo y gracias a su carácter y capacidad de lectura del adversario, se convirtió en la referente indiscutida y arquera de la selección de Argentina.

Viajó a España para ganar experiencia en el deporte de alto nivel y de regreso al país se enamoró de Carolina con quien decidió casarse. En este año, con 36 de edad y con el retiro cercano, Valentina recibió dos grandes noticias: jugaría sus primeros Juegos Olímpicos y, en octubre, será madre de mellizos, pues su pareja está embarazada.

En entrevista con ‘La Nación’, Valentina reconoció que es una arquera grande, pero el estado anímico y mental que tiene es más determinante en su rendimiento que el mismo entrenamiento, manteniendo las condiciones de estar bien físicamente.

La deportista dijo que la diabetes no es un impedimento para absolutamente nada. “Sí, creo que es clave naturalizar la condición de diabético, incorporarlo, hacer que fluya con el día a día y perderle el miedo. Eso me hizo poder transmitirlo con más naturalidad para que no sea un problema. Por supuesto que hay particularidades y cosas a tener en cuenta. Yo estoy todo el tiempo pendiente de mi glucemia. El estrés, los nervios y la adrenalina juegan un papel importante. Hay momentos que los controlás y otros en el que tenés que pedirle al entrenador ‘bancame que me bajó el azúcar’ y tengo que tomar algo: una gaseosa, lo que fuera. Pero hay que aceptarlo con normalidad, no pelearte con eso y dejarlo que fluya”, dijo Valentina.

Foto de Internet

“Acá las chicas de la selección me cargan, porque me dicen: sos vegetariana, sos diabética, sos judía, sos mujer”, dijo con risa la deportista, quien además ahora será mamá.

Carolina la esposa de Valentina, tendrán dos mellizos que llamarán Emilia y Lorenzo. “Tenemos la ventaja de poder decidir. O sea, queríamos ser madres, queríamos hacerlo, pero también cada una tenía sus pros y sus contras para llevar el embarazo. Caro tenía ganas, me dijo ‘quiero ser mamá antes de cumplir 40’ y empezamos a averiguar sobre los procesos de la fertilización asistida. No fue fácil, porque recién en el tercer intento lo logramos”, contó la deportista.

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