Ilustración de Olivia Hardy

Seguro que más de una/o de ustedes, tiene algún/a amigo/a hétero que le ha encantado haberte conocido, porque gracias a ello, ha puesto un arcoiris a su descolorida vida.

Eso de ir a lugares de ambiente, reírse con mariquitas desenfrenadas, y lesbianas desafiantes, parece ser un mundo lleno de glamour y de diversión garantizada.

¿Qué tendrá el ambiente, que despierta en la mente de muchas/os, una utopía tan deseada? o quizás, ¿esperan les libere de tanta presión en la rutina de esa, tan aburrida, heterosexualidad?

… Y es que dónde haya un buen maricón con esa gracia, que les haga desencajar la mandíbula,…y esa bollera que les permita a los hombres demostrar su dudosa hombría, y a las mujeres sentirse apetecidas con verdadera dulzura, no tiene precio.

Seguro que muy en el fondo, somos la envidia por sacar el coraje para mostrarnos tal y como somos; por subsistir y sobrevivir con la suficiente valentía en un mundo heterosexista.

Sienten que vivimos al extremo, lo que consideran clandestino, en un mundo donde se respira tanto poder, ambiciones, y por su puesto, da tanto juego al romanticismo, al atractivo y a la fascinación.

Aunque siempre hay quien lo centra en el vicio, en el sexo, en la promiscuidad,…en lo que realmente sería el fin de sus propósitos, si no fuese porque les frenan sus propios prejuicios.

Las féminas héteros, buscan en un gay al amigo perfecto con quien compartir confidencias, opiniones sobre los hombres, y sobre todo, alguien fiel, claro y sin condiciones. En una lesbiana, la amiga perfecta con quien se sienten seguras, atendidas con ternura, y por su puesto, siempre deseadas.

Por otro lado, los varones héteros, buscan en un gay a ese amigo que les hará entender a las mujeres, que les cambiará la imagen para ser más deseables y aceptables. En una lesbiana, a esa amiga con quien poder llorar libremente, opinar sobre las mujeres, y poder dar consejos de cómo seducir a una mujer.

Creo que hasta entre ellas/os mismas/os, se sienten retrógrados si no ponen a un/a homosexual en sus vidas, por no tener que enfrentarse a la inevitable venganza del progreso.

Así que, cuando están con un/a de nosotras/os, se muestran más liberadas/os, divertidas/os, sexuales, creativas/os, tolerantes, en definitiva, tal y como son, haciendo la vista gorda, a los estereotipos que se les han impuesto en sus habituales conductas.

Todas/os ellas/os piensan que nosotras/os tenemos la clave en cuestión de sensibilidad, de comprensión; que nos han cubierto de virtudes como la paciencia, la resignación,…que llevamos dentro lo mejor de los hombres y de las mujeres al mismo tiempo.

Pero desafortunadamente, todas estas virtudes que se nos atribuyen, no son sólo exclusivas de la comunidad LGBT… los defectos los traemos de serie como toda/o ser viviente.

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