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La mayoría de los historiadores hablan con claridad de la devoción que sintió Chavela Vargas por la obra de Frida Kahlo, pero pocos se atreven a darle vuelo a la supuesta historia de amor entre la cantante de rancheras y boleros con la artista plástica mexicana.

Este velo de leyendas y especulaciones envolvió al ilustrador español Tyto Alba, quien retomó la anécdota para articular la novela gráfica La casa azul, llamada así en honor a la mansión donde Frida rumió sus tormentos y las continuas infidelidades de su esposo, Diego Rivera. En contraposición fue el gran escenario lúdico de ella con sus fiestas, excesos y tertulias.

La noticia de la relación lésbica de estas dos grandes mujeres se regó como pólvora cuando apareció la biografía Y si quieres saber de mi pasado-Chavela Vargas, que la intérprete de La llorona escribió con su puño y letra. “En el cómic se plantea la posibilidad de que ella haya inventado esto. En tal caso no se entiende por qué lo hizo, si eso jamás le reportó más fama. Pero igual, todos inventamos cosas, rememoramos las historias como nos interesa, ponemos a personajes en lugares que no estuvieron, creamos amistades largas con personas a las que apenas vimos. Chavela prefirió recordar a Frida de esa manera”, explicó Tyto Alba en diálogo con Jet-set.

El supuesto noviazgo de estas damas, que hoy habría nutrido las crónicas de la prensa rosa, encuentra asidero en el periodo en que Chavela vivió en la mansión de Frida y Diego. “Ella era fuerte, yo era fuerte. Parecía una potranca, como yo”, escribió la legendaria bolerista. A esto se suma el runrún que despertó durante la relación epistolar de Kahlo con el poeta Carlos Pellicer. En unas cartas ella le dice: “Chavela es extraordinaria, lesbiana, es más… se me antojó eróticamente”.

Hay quienes creen que este testimonio significó el inicio de una historia de amor, contrario a lo que dijo la secretaria de Diego Rivera, quien aseguró que Frida y Chavela nunca se conocieron. Frente a estas inconsistencias así habló el creador de la novela La casa azul: “No hay testimonios, las cartas que aparecieron son supuestamente falsas, la fotografía de ellas dos que circuló en la prensa tampoco dejó claro que esa era Chavela… Lo interesante es que a pesar de eso, todo el mundo quiere creer que esa relación existió. La incierta leyenda se ha ido transformando en realidad”.

La historieta de Tyto Alba se aparta en algún momento de tantos rumores, y se interna en una etapa de reconciliación entre Frida y Diego, que los biógrafos asumen como un periodo de tranquilidad y armonía. El reencuentro desató todo tipo de convites. Claro está que en algunas páginas las viñetas se tornan descoloridas y sombrías, como representación del dolor que vivió Frida Kahlo, la leyenda.

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