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En un piso situado en el corazón de Copenhage, justo encima de un restaurante, las estructuras tradicionales del Islam son desafiadas. Una voz fuerte, clara y femenina hace el adhan, la llamada a la oración para los musulmanes.

Se llama Sherin Khankan y es la imán de la mezquita de Mariam de Copenhage, la primera mezquita en Dinamarca reservada a mujeres y una de las pocas representantes del movimiento del imamato femenino en el mundo.

La mezquita abrió formalmente en febrero, pero no fue hasta seis meses después cuando se pudo acabar con los preparativos e iniciar el rezo de los viernes. Desde entonces, las mujeres han llenado la mezquita, felices de poder rezar por fin en comunidad. Habitualmente, a las mujeres se les ha recomendado rezar en casa, aunque también contaban con zonas aisladas dentro de las propias mezquitas.

Pero ¿quién es la mujer que ha puesto patas arriba la estructura tradicional del islam?

 Esta danesa de 41 años es hija de una enfermera finlandesa que emigró a Dinamarca y de un hombre sirio de letras, un refugiado político que llegó al país escandinavo tras ser torturado y hecho preso por su oposición al régimen. “Un icono feminista”, así define la propia Sherin a su padre. “No estaría hablando de mujeres imanes si no fuera por mi padre, quien siempre me dijo que podía hacer cualquier cosa”, recordó en The Guardian.

El hecho de vivir en una familia en la que su padre era musulmán y su madre cristiana marcó su infancia. “ Fui criada entre diferentes religiones y diferentes culturas, y eso tiene que ver mucho con esta iniciativa [la mezquita para mujeres]”, puntualizó Khankan.

Khankan pasó un tiempo en Damasco estudiando un máster y cuando volvió a su ciudad en el 2000 sintió que le faltaba algo. Buscó unirse a alguna comunidad religiosa pero no se sentía en casa en ninguna de ellas. Las mujeres se encontraban apartadas del culto religioso y Khankan no se sentía representada en esas mezquitas en las que la autoridad estaba reservada solo al hombre.

Es ahí cuando comenzó a gestarse en su cabeza la idea de abrir una mezquita para mujeres en la que el imán fuera también una de ellas. Sherin buscaba cambiar la concepción tradicional del islam. Para ello, en agosto de 2001 creó el Foro de Musulmanes críticos, un grupo que aboga por una lectura moderna del Coran, igualdad entre hombres y mujeres y la feminización de la función del imán.

Buscó unirse a alguna comunidad religiosa pero no se sentía en casa en ninguna de ellas. Las mujeres se encontraban apartadas del culto religioso y Khankan no se sentía representada en esas mezquitas en las que la autoridad estaba reservada solo al hombre

Sherin solo lleva pañuelo para rezar y pide que se multipliquen las interpretaciones de mujeres fieles y leales a la religión: mujeres con velo, sin velo, con burka o sin él. Pero siempre libres. Es una líder moderna y flexible. Critica el islam promovido por Arabia Saudita y su interpretación “primitiva” del Corán, así como la falta total de derechos de las mujeres.

Pero ese mismo año 2001 en el que esta mujer buscaba cambiar la concepción tradicional del islam, su fe se convertía en el enemigo público número uno. El 11-S provocó en todo el mundo una oleada de histeria y de suspicacias ante el islam y sus practicantes. También en Dinamarca. Este acontecimiento hizo que Sherin se pasara los próximos 15 años defendiendo el islam de los ataques constantes, y su lucha en defensa de las mujeres imanes quedara en un segundo plano.

En 2006 escribió un artículo titulado A Muslim Manifiesto donde planteaba la cuestión de los imanes femeninos y la necesidad de la institucionalización del feminismo islámico. Diez años más tarde, Sherin se siente preparada para abordar este asunto, por fin, desde la práctica. “El año pasado sentí que había llegado la hora y empecé a buscar un edificio. Creo que para que movimiento se convierta en algo poderoso, tiene que institucionalizarse”, declaró la iman a los medios.

Así, en agosto de este año, la mezquita de Marian comenzaba a funcionar. Construida con un solo fin: desafiar las estructuras patriarcales dentro de las instituciones religiosas. “El islam ha sido dominado por hombres, las mujeres todavía no son iguales en el catolicismo y judaísmo y solo se ordenan dentro de la fe protestante (en Dinamarca) a partir de 1948”, reconoció la imán.

En 2006 escribió un artículo titulado A Muslim Manifiesto donde planteaba la cuestión de los imanes femeninos y la necesidad de la institucionalización del feminismo islámico.

Para Sherin, su trabajo como imán no solo es liderar las oraciones y dar sermones, sino ayudar a aquellas mujeres que lo necesiten. “Las mujeres que experimentan una crisis en su matrimonio son objeto de violencia física o mental, o tienen preguntas sobre sexualidad, identidad o crianza de niños, prefieren hablar con imanes mujeres, ya que existe una mejor comunicación entre las dos, y una mayor solidaridad”, explicaba Sherin en una entrevista para Alaraby.

Otro de los objetivos que persigue esta mujer es ayudar a las nuevas generaciones a conocer que el imamato femenino no solo es algo de ahora. Para ello, introduce la figura de pensadores como Ibn Arabi, que sí consentían que las mujeres fueran imanes.

“La oración es el primer paso para el cambio. Si un niño se pasa por la mezquita y ve a un hombre decir oraciones con una mujer en el lateral, escuchando desde un balcón y le dicen: ‘las mujeres son preciosas pero no tienen derecho a pronunciar la oración’, las cosas no avanzarán”, reconoce la imán en una entrevista en Les Inrocks.

Por eso, Sherin Khankan ha decidido dar el paso para lograr la igualdad entre hombres y mujeres en el islam. Y lo hace cada viernes con sus rezos en su mezquita del centro de Copenhage.

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