Itziar Ziga Malditas

Acaba de salir en la editorial Txalaparta el libro de mini biografías “Malditas. Estirpe transfeminista” de la periodista, activista y escritora Itziar Ziga, una joven sin pelos en la lengua.
Un libro valiente y, en cierto sentido optimista que deja un mensaje algo melancólico: la historia de la humanidad ha avanzado a costa de la vida, la salud mental, la miseria y el oprobio de unas gentes que se atrevieron a pensar más allá de los límites. Como las trans de Stonewall o las primeras mujeres negras que lucharon contra la esclavitud de sus colegas. Desde su primer, fresco y sorprendente ensayo, “Devenir Perra, Ziga se ha revelado como una voz iconoclasta en un espacio, lo que llamamos “queer”, que empezaba, en cierto sentido a estar ocupado por largos y repetitivos ensayos académicos. Sus inteligentes reflexiones no parten de ninguna cátedra sino de una mirada incisiva e iconoclasta que ha definido a aquellas mujeres que han ido más allá del feminismo tradicional, burgués y occidental para situarse en el todavía minado campo de los Transfeminismos. Sino que se lo digan a la joven gallega Laura Bulgaho (objeto de un vergonzoso montaje policial) una de las protagonistas de este libro de mujeres diferentes unidas por condicionamientos sociales, sexuales y de género cercanos que en su momento no solo sufrieron la condena o el desprecio heteropatriarcal sino que también fueron vistas por las propias feministas como jóvenes airadas y hasta irresponsables. Ziga comienza citando “La mística de la feminidad” y hablando, como han hecho otras, de esas criadas que todavía cuidaban en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado de los hogares y las familias de las mujeres blancas. Podemos discutir o discrepar con Ziga de la relevancia histórica o el significado político de algunas de esas mujeres de los márgenes que ella reivindica con pasión, como es el caso de Valerie Solanas, pero no podemos negar que los argumentos en que se apoya para revelar su historia íntima y su devenir colectivo han servido de empoderamiento o autoafirmación para otras mujeres que no se sentían (por su raza, su clase social o incluso su procedencia de sexo/género) nada cómodas dentro de los patrones del feminismo convencional. A pesar de la audacia de algunas de sus propuestas ya desde su primer libro y gracias a su voz literaria clara y sincera Itziar Ziga se ha situado en la biblioteca de muchas mujeres y no mujeres donde ocupa un lugar incómodo pero que cada vez suscita mayor interés. Cuestionar los parámetros heterosexistas y burgueses que nos han llevado al individualismo competitivo y a una organización social basada en desigualdades de todo tipo, visibles o invisibilizadas. Por eso ella da voz a esas madres de las hijas malas del feminismo. Esas que según un viejo slogan “no van al cielo sino a todas partes”. La autora de “Un zulo propio” nos trae a esas mujeres que hicieron historia pero nunca entrarán sin incomodidades en la Historia con mayúsculas.

 

Be Sociable, Share!

Deja un comentario