Me declaro poliamorosa y no me siento culpable por ello.

Poliamor no es sinónimo de poligamia ni de promiscuidad. Nada tiene que ver con la infidelidad, con la traición o con el egoísmo y tampoco es exclusivo de los hombres.  Es más, cada vez somos más las mujeres que nos declaramos poliamorosas, porque nos encanta el fundamento honesto y enriquecedor de esta forma de amar.

El poliamor tiene que ver, en realidad, con la libertad de ser y de sentir, con el amor incondicional, con la comunicación sincera, con el respeto, la no posesividad y la satisfacción personal y conyugal.

No cabe duda, de que la monogamia está en crisis; cada vez hay más divorcios y se escuchan más historias de infidelidades, traiciones y engaños.

Pues bien, quízás tendríamos que plantearnos el por qué y cuestionarnos tantas creencias absurdas aprendidas a lo largo de nuestra vida. Quizás sea el momento de entender, que lo que nos pasa a las/los poliamorosos es lo más natural del mundo y, de una vez, podamos vencer la guerra a la culpabilidad que nos genera.

¿Es inmoral el poliamor? ¿Es egoísta? ¿Qué es más egoísta, amar incondicionalmente y permitir que tanto tú como tu pareja puedan realizarse con sus sentimientos y deseos o  pretender tener la exclusividad de su amor?

¿No se han parado a pensar en qué es en realidad el amor verdadero o incondicional? El Amor con A mayúscula lo define con bastante precisión Yves-Alexandre Thalmann en su libro “Las virtudes del poliamor” de la siguiente manera:
El Amor es un movimiento expansivo. Se derrama hacia el exterior, a la vez que engrandece el interior.
El Amor es por naturaleza globalizador, incluyente, más que exclusivo. Se enriquece a medida que crece y que encuentra más seres a los que amar. Un amor que excluye otros amores, ya no es amor. El Amor que excluye el amor, no es Amor.
El Amor revela más una cualidad que una cantidad: no disminuye porque se otorgue a muchos, no se puede dividir ni fraccionar.
El Amor es único. No existen muchos amores, aunque pueden existir muchos objetos del amor y muchas formas de vivirlo.

El poliamor no es un camino de rosas, no es en absoluto fácil ponerlo en práctica, pero estoy convencida de que se va implantando cada vez en más parejas y terminará siendo el ideal de la mayoría.

 Tampoco es sólo sexo, pues es tan amplio y extenso como su propio nombre indica. Se puede amar y no desear también, amar amistades, amar a familiares, amar a personas, amar a amantes. La cuestión es poder sentir libremente, poder satisfacer plenamente nuestros sentimientos y ofrecer esa misma libertad a la persona con quien compartimos nuestra vida.

 Es arriesgado, pero no más que poseyendo y pretendiendo la exclusividad de quien tenemos al lado. El mundo es inmenso y está lleno de personas amables, que se pueden cruzar en cualquier momento en nuestras vidas. Si nos atamos y no nos permitirnos mutuamente la satisfacción plena de ser y sentir, terminamos huyendo de quien nos ata, en busca de todo eso que se nos prohíbe vivir. De la otra manera, no tenemos necesidad de huir de quien nos ama incondicionalmente, porque siempre nos respetará y dará la libertad de crecer como ser humano, lo cual sólo hace que se engrandezca la complicidad y el amor mutuo.

 Yo me declaro poliamorosa, ¿y ustedes?

 Escrito por: Anaes.

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Categorías: CMB-2009, Cuenta-Les, Octubre

Un comentario.

  1. Paula dice:

    ¡Viva el poliamor!

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