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Quienes han comentado esta creación de Paige Braddock en los EE UU han descrito ‘Jane’s World’ como una comedia de situación que se amolda el estilo clásico de las tiras periódicas de, por ejemplo, Lynn Johnston (aunque tiene toques de Schulz por sus personajes, casi ‘peanuts’ treintañeros) inyectadas con la chispa despendolada de comedias televisivas como Sex and the City (aquí: Sexo en Nueva York) o Friends (aquí: Friends). O sea: chicas de treinta y tantos preocupadas por construir, todavía a estas alturas, una personalidad fuerte y una sexualidad decidida. De haber sido personajes de sólido carácter no habría opción a la comedia, naturalmente, así que atendemos a experiencias donde reina la exageración entre otras en las que la rutina manda.

Es ‘El mundo de Jane’ una producción divertida y adictiva para cierto tipo de público que La Cúpula ha decidido incluir en su línea de publicaciones dirigidas al consumidor gay o que disfruta con los cómics de temática homosexual. Es cierto que ‘Jane’s Wolrd’ es una comic strip protagonizada por una chica apetente por las compañeras de su entorno, que comparte sus dudas y sentimientos con un amigo heterosexual y que observa un comportamiento levemente despistado, sensible a los celos y a la timidez pero sin llegar jamás a la neurosis. Pero… ¿un ‘cómic gay’?
Al menos es un cómic diferente. Jane es una chica fantasiosa y el atractivo principal de los primeros episodios que nos brinda ahora La Cúpula (en libros que recopilan montajes de sus tiras previamente publicadas en internet y otros medios) consiste en su encuentro con el elemento fantástico, con una ensoñación o alucionación en la cual desfoga algunos de sus deseos ocultos: una aventura con heroínas del cómic y del cine, un naufragio en una isla de amazonas, una abducción extraterrestre… Luego todo se encarrila hacia las relaciones personales, afectivas y hasta sexuales de la protagonista con varios personajes que van creciendo en interés, sobre todo Chelle (chica dura con el aspecto de la Trinity de Matrix) y Mia (que se enamora fácilmente y entra en trauma si sus novias manifiestan apetencias heterosexuales). De entre el elenco coral destacan dos tipos: Ethan, el único reservorio de testosterona de este grupo de amigos, que hace gala de una ironía muy sana y que pone el contrapunto cómico a las ocurrencias de Jane, y Jane, chica sencilla, ávida de romance y sensible cuyas experiencias aburrirán a los aficionados a la aventura pero encantarán a las lectoras, sean éstas lesbianas o heterosexuales.

La descripción de este fresco humano se hace mediante un dibujo claro, sin alardes, nada meritorio salvo por el hecho de que identifica bien a los personajes, lo cual basta a la autora para lograr el resultado convenido. El valor más importante de la obra se basa en la descripción de mujeres homosexuales que ahogan sus pesares en la literatura de Proust o en el cine de Meg Ryan dependiendo de sus gustos intelectuales.
Este primer volumen editado en España recoge las seis primeras entregas en formato comic book publicadas en los EE UU (allí van por el núm. 20). Comienza flojo y luego demuestra que si bien Braddock inició con buen tino las ‘strips’, sus cualidades como narradora se aprovechan mejor en historietas. Los montajes de las tiras que leemos en este libro de La Cúpula dejan a veces esa sensación de interrupción del relato que tanto molesta, y más aún las explicaciones mediante textos, que resultan redundantes. Por otro lado hallamos algunos errorcillos de neófito (como el baile en el tono de piel de Mia, o la necesidad absurda de explicar que Jane traza círculos en el aire con su dedo cuando vemos dibujados los círculos en el aire que traza con su dedo). Todo mejora a partir del momento en que la autora decide usar la fórmula narrativa de la historieta, adquiriendo su relato mayor fluidez e interés no obstante llegue a resultar cansino ocasionalmente, como en la secuencia de la caída de la canoa.

Paige Braddock ha sido una de las pocas autoras de comic strips que ha mantenido con éxito una tira periódica humorística con protagonistas y temática homosexuales. Jane’s World nació en la cabeza de su autora debido a su actividad febril como periodista, que le convirtió en adicta a la cafeína y en noctámbula. Desde 1991 decidió utilizar parte del tiempo de sus noches en vela para crear una tira diaria que difundió a través de internet (http://www.paigebraddock.com, donde el interesado hallará algunas de las tiras de 1998 a 2001). Como periodista, Braddock ha trabajado en The Chicago Tribune y The Atlanta Journal-Constitution y actualmente ha logrado que su creación, Jane, que comenzó siendo difundida gratuitamente, sea una de sus fuentes de ingresos habituales. ‘Jane’s World’ adquirió tanta popularidad que a partir de 2002 fue recopilada en comic books y libros, editados por sellos independientes como Girl Twirl Comics o Plan Nine. Lo relevante de la obra es que la autora ha logrado lo que se propuso: construir una historieta protagonizada por una chica lesbiana que, primero, fuese aceptada por el lector medio americano y, luego, resultase de interés para todo tipo de público.

El mundo de Jane es un tebeo que no acude a los clichés, que gustará a quien disfruta de la historieta cuya acción se ciñe a las emociones, que podría venderse muy bien entre el público femenino y que no debería ser etiquetado meramente como un ‘producto gay’.
Aunque hay que convenir que la banderita arcoíris le ayudará a difundirse mejor que si La Cúpulase se dirigiese a un público genérico.

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