heterocentrismo

Adrienne Rich, gran poeta, crítica literaria, feminista y lesbiana americana, desarrolló el tema del heterocentrismo en un interesante ensayo llamado “Compulsory Heterosexuality and Lesbian Existence” (Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana”, 1980).

 En él explica que comúnmente, se cree que la heterosexualidad es la orientación sexual y afectiva habitual en la mayoría de las mujeres, y que el lesbianismo es considerado, desde este punto de vista tan común, como un “estilo de vida alternativo”, en el mejor de los casos, o como una perversión, en el peor.

 Sin embargo, arguye Rich, si aceptamos que las primeras experiencias amorosas y sexuales de la niña y el niño son con su madre, como afirman las teorías psicológicas al respecto, no parece tener nada de extraño que la niña y la adolescente construyan sus primeras experiencias afectivas con el resto del mundo en torno a otras niñas, y sí que habría que explicar cómo dan el salto hasta llegar a interesarse por el sexo contrario.

 Y aquí es donde la heterosexualidad como institución, juega un papel fundamental. ¿Cómo puede hablarse de elección o de tendencia natural cuando la heterosexualidad es presentada a las niñas como la única posibilidad, con la negación sistemática de las relaciones sexuales y amorosas entre mujeres?

 Desde pequeñas se nos somete a productos culturales, como los cuentos de hadas o las películas de Walt Disney, en las que se glorifica y sentimentaliza hasta la saciedad el amor heterosexual, presentándolo como el mejor destino para la heroína, que sólo empieza a vivir una vida completa cuando llega al fin su príncipe azul.

 En la familia se pregunta mil veces a la niña: ¿Tienes novio? ¿Te gusta algún chico? En la televisión se les ofrece la oportunidad de engancharse a las telenovelas, donde la protagonista sufre un terrible calvario que soporta con paciencia por amor a un hombre que la hace sufrir durante años, hasta que después de muchos capítulos es recompensada con una relación estable con el que hasta entonces era su verdugo.

 La mayoría de las niñas del mundo crecen sin ver un sólo modelo de relación amorosa entre mujeres, ya que la mayoría de las lesbianas esconden activamente su condición para evitar el rechazo social. Cuando descubre en sí misma sentimientos o pensamientos de enamoramiento o deseo hacia otras mujeres, o bien cree que es normal sentirlos por su “mejor amiga”, si es suficientemente ingenua, o se siente como un perro verde y cree que es la única lesbiana de su ciudad o de su pueblo. Si comenta con alguien lo que siente, es frecuente que encuentre rechazo o burla.

 Así, aprende bien pronto la lección del disimulo, que se parece bastante al odio a sí misma, porque, al fin y al cabo, las personas ocultan las cosas de las que se avergüenzan.

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