TÍTULO ORIGINAL:  Vier Minuten

DURACIÓN:  112 min.

PAÍS:  Alemania

DIRECTOR: Chris Kraus

GUIÓN: Chris Kraus

MÚSICA:  Annette Focks

FOTOGRAFÍA: Judith Kaufmann

REPARTO: Monica Bleibtreu, Hannah Herzsprung, Sven Pippig, Richy Müller, Jasmin Tabatabai, Stefan Kurt, Vadim Glowna,Nadja Uhl, Peter Davor

GÉNERO: Drama/Música

SIPNOSIS:  No es la vida la que constriñe los sueños, sino los sueños los que constriñen la vida, porque hasta que no se realizan, uno anda como perdido, con el pecho asolado, palpando las paredes frías que nos encierran, los bolsillos vacíos, sin belleza. Y da igual qué obstáculo o qué precipicio nos amenace: hay que ir al encuentro de ese latido.

 Sólo el que lo vive sabe que el arte puede hacer que la vida más oscura y desoladora pueda revestirse de una belleza inusitada, puede dotar de un latido a un corazón parado. Si una muchacha apartada de la vida, adormilada en el vientre de una cárcel como un nuevo Jonás, es capaz de tocar el piano de una manera íntima, pura, intransferible, esto es, es capaz de crear belleza a partir del barro oscuro, tiene un don y un sueño: el don de crear lo bello, el sueño de crearlo siempre. Y a ese descubrimiento le hará llegar su profesora de piano, de edad ya avanzada igual que su alma, pues no ha parado de transitar la vida adentro y afuera. Juntas ignoran la cruda realidad de la cárcel y se aventuran en la calidez de las emociones y no sólo de las que parten de la música, pues la vieja maestra no sólo la instruirá en el perfeccionamiento de ésta, sino también en el perfeccionamiento del corazón, al que hay que abrir y vaciar de toda pesantez para dejar cabida a lo hermoso de la existencia. De sus corazones partirá una melodía que envolverá a ambas mujeres, quedando ya unidas, a pesar de la edad, de los mundos, de los cuerpos, de la propia vida. Es entonces cuando se llega al descubrimiento de una libertad que persiste aun detrás de los barrotes de una cárcel. Y una escena sublime: cuando ellas bailan, porque baila todo: la conciencia, la emoción, el deseo, la esperanza… Sobre todo la esperanza, porque esta historia nos deja el regusto agradabilísimo de que siempre hay una salida, incluso para el ser con la vida desahuciada. Los vericuetos de la vida colonizan el reino del asombro y es maravilloso estar ahí para sentirlo.

 Esta esclarecedora película, con su crudeza, nos desvela lo sobrecogedor que es saber que en el alma del ser humano tienen cabida al mismo tiempo las luces y las sombras. De esa dualidad estamos hechos: de belleza y de monstruosidad. Quien lo niegue, se desconoce.

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