¿Hombre o mujer?

A los hechos me remito. Una mujer puede tener tanto fuerza bruta como un hombre y viceversa, y si no que le pregunte a Catalina de Erauso, también conocida como “la monja alférez”

Nació en San Sebastián (España) en 1592, en el seno de una familia acomodada .

A los cuatro años fue internada en el Convento de las Dominicas de San Sebastián, regido por su tía carnal. Su vida en el convento no fue lo que ella pensaba,. Tenia muchos problemas a la hora de relacionarse con las demás novicias. Discusiones , peleas…. Fueron las causantes de que a los 15 años Catalina se escapara del convento.

Vagó por España desempeñando diversos oficios. Además de tener ya por naturaleza un aspecto masculino, de gran estatura y poco agraciado, Catalina se vanagloriaba de disminuir sus pechos con diversas recetas y se vestía de hombre para poder ejercer trabajos masculinos.  Después de un duro camino llegó a Sanlúcar de Barrameda (España) y se vistió de grumete para poder embarcar en un galeón. Daba la casualidad de que el capitán del galeón era un tio suyo, pero, éste,  no la reconoció debido a su aspecto y a que usó el nombre falso de Antonio Erauso. Aparte de este nombre utilizaba otros como. Cuando el barcó llegó a América, concretamente a Cartagena de Indias, consiguió que un mercader vasco, le diera trabajo, y junto a él partió hacia Perú.

Carácter fuerte, agresividad, vocabulario soe, fueron los ingredientes perfectos para que la joven se viera envuelta en varias peleas en las que incluso mató a dos hombres.

En 1619 optó por alistarse  como soldado en una compañía que combatía a los indios del norte de Chile. Ya en combate, su valor y agresividad en la Batalla de Valdivia le hicieron ganarse el grado militar de alférez.

Después de servir en la guerra se fue a vivi a Chile a casa de un hermano, que por su aspecto no la reconoció.

Las trifulcas y duelos continuaban a la orden del día, y en uno de ellos mató a su hermano Miguel accidentalmente, viéndose obligada a huir del país atravesando Los Andes hasta llegar a Buenos Aires. En Tucumán prometió matrimonio a dos mujeres pero huyó de nuevo hasta llegar a (Bolivia) por una ruta de difícil acceso. Nunca se sabrá si Catalina se sentía mujer lesbianau hombre, pero lo cierto es que mantenía relaciones con mujeres e incluso entraba en muchas peleas a causa de ellas.

Catalina escribió o dictó un libro con sus memorias, que fueron publicadas bastante tiempo después (1829) en París.

Reseña de Jéssica Marrero.

Be Sociable, Share!

Deja un comentario